El moscovita alcalde Yuri Luzhkov nunca dejará celebrar en la capital rusa un desfile del orgullo gay a pesar de que el pasado año hubo una presión sin precedentes a favor de esta marcha que él califica como ‘acción satánica’.

El año pasado la policía de Moscú arrestó a más de setenta personas en medio de los intentos de organizaciones de homosexuales de desarrollar la primera manifestación de Orgullo Gay en la historia de Rusia, a pesar de la prohibición oficial. Policías y nacionalistas conservadores evitaron que los defensores rusos y extranjeros de derechos de los homosexuales marcharan el sábado por las calles de Moscú, donde los activistas estaban decididos a realizar una desfile a pesar de que las autoridades les negaran el permiso.

Durante su intervención en un acto público organizado por la Iglesia Ortodoxa, el alcalde criticó a ciertas naciones europeas que ‘dan la bendición a los matrimonios entre las personas de un mismo sexo e introducen en las escuelas primarias los manuales de educación sexual que actúan como veneno moral mortífero sobre la conciencia límpida de los niños’.

La ‘propaganda del amor entre las personas de un mismo sexo’ y ‘el sacrilegio camuflado como creatividad y libertad de expresión’ resultan inadmisibles, en opinión de Luzhkov, quien prometió también conducir ‘una lucha sin cuartel contra la xenofobia, el chovinismo, el odio y la violencia’.

Él nunca permitirá el desfile del Orgullo Gay, pero por suerte no siempre estará en su mano el autorizarlo o no. Lo que está claro que puestos a decir tonterías a cualquiera le ponen un micro.